Jacala de Ledezma, Hidalgo; 11 de octubre de 2025. La furia del agua se dejó sentir con fuerza en la Sierra Gorda hidalguense, cuando el río Amajac rompió sus márgenes y convirtió en torrente el cauce que cruza comunidades indígenas. Frente al estruendo del lodo y la corriente, las localidades de Vado Hondo, Quetzalapa y Barrio Cadillal quedaron aisladas al instante. Puentes artesanales y tirolesas que muchos usaban como pasarelas fueron arrasados por la fuerza del agua.
Vecinos relataron que la corriente invadió casas que estaban junto al lecho del río, dejando techos y muros sumergidos o debilitados. En vecindarios afectados, cientos fueron evacuados de emergencia. Habitantes de Vado Hondo fueron trasladados a un albergue improvisado en la parroquia de Santa Mónica, mientras que en Quetzalapa y Barrio Cadillal se habilitó como refugio la telesecundaria local.
El panorama empeoró con los deslaves en las laderas que bordean el río: cerros que cedieron, tierra suelta y vegetación arrastrada terminaron por convertir el cauce en un lodazal sin tránsito posible. Lo que antes era paso, hoy es barrera de lodo, con caminos bloqueados y rutas cortadas.
Comunidades como Iztamichapa, Lázaro Cárdenas y La Rinconada también perdieron sus conexiones tradicionales, pues las tirolesas que usaban como vías de comunicación fueron destruidas. Caminos improvisados hechos de palos y ramas también sucumbieron frente al embate del agua y los aludes.
En lugares donde la única salida dependía del “calicanto” —canaletas de piedra construidas hace un siglo sobre acantilados—, el lodo lo cubrió todo. Esos senderos angostos que muchos transitaban entre riscos hoy representan un peligro mortal: resbalosos y con riesgo de caídas, especialmente para niños y personas mayores.
Vecinos advirtieron que en ocasiones anteriores ya hubo quienes se precipitaron al vacío desde esas rutas estrechas. La activista local Carolina Guerrero hizo un llamado urgente a autoridades municipales y estatales para que atiendan con rapidez las zonas afectadas y garanticen seguridad y apoyo para los habitantes incomunicados.
La emergencia no se limita a Jacala: el Amajac cruza comunidades en Tlahuiltepa y otros municipios de Hidalgo, así como zonas de San Luis Potosí.