Álamo Temapache, Ver.; 21 de octubre de 2025. Las recientes lluvias e inundaciones en el norte de Veracruz arrasaron con al menos el ochenta por ciento de las hectáreas dedicadas al cultivo de naranja en el municipio de Álamo Temapache, considerado el corazón de la producción citrícola del país.
Este golpe devastador llega justo cuando los productores intentaban recuperarse de la plaga del “dragón amarillo” que ya había mermado seriamente los árboles, por lo que describen la situación como una doble crisis que amenaza su sustento.
En el pueblo de Hidalgo Amajac, un productor relata que los árboles que había cuidado quedaron arrancados o inservibles tras la crecida del río Tuxpan, que suele provocar erosión en las riberas debido a la falta de obras de contención.
La devastación no solo afecta la fruta, sino la tierra misma: en varias parcelas los suelos quedaron agrietados o fueron arrastrados por la corriente, lo que hace que los dueños “ya solamente sean dueños de nada”, en palabras de los agricultores.
Las consecuencias económicas se perfilan como graves: la naranja es la principal fuente de ingresos en la zona, y al perder la cosecha y parte de la tierra cultivable, miles de familias podrían verse obligadas a endeudarse, migrar o incluso contemplar alternativas extremas de supervivencia.