Uberlândia, Brasil, 4 de noviembre de 2026.- Una pelea campal durante un partido de futbol juvenil en Brasil terminó con 51 expulsiones, estableciendo una nueva marca en la historia de este deporte y superando el récord anterior de 36 tarjetas rojas registrado en Argentina. El enfrentamiento ocurrió entre los equipos Uberlândia y Mamoré, durante la semifinal de la Segunda División del Campeonato Mineiro Sub-20.

El encuentro se disputó el pasado domingo en el estadio Parque do Sabiá y terminó con la victoria del Mamoré por marcador de 3-1. Sin embargo, el resultado quedó en segundo plano después de que una serie de enfrentamientos entre jugadores, integrantes de los cuerpos técnicos y dirigentes provocara un altercado generalizado dentro del terreno de juego.

De acuerdo con el reporte arbitral, la tensión comenzó desde el segundo tiempo, cuando un jugador del Uberlândia fue expulsado y varios integrantes de la directiva ingresaron al campo para reclamar las decisiones del árbitro Fernando Patrick Drosghic Modesto. La situación provocó amenazas y confrontaciones que obligaron a suspender momentáneamente el encuentro durante aproximadamente 40 minutos.

La mayor confrontación ocurrió después de que el Mamoré anotara su tercer gol en los minutos finales. Durante la celebración, el futbolista Davi Fernandes Bittencourt realizó gestos de burla hacia el equipo rival, lo que desencadenó una pelea en la que hubo golpes, patadas y lanzamiento de objetos entre los involucrados.

Debido a la magnitud del enfrentamiento, el árbitro no pudo mostrar individualmente todas las tarjetas rojas en el terreno de juego, por lo que registró las expulsiones en el acta oficial. El balance fue de 43 jugadores y ocho integrantes de los cuerpos técnicos y directivos sancionados, con 29 expulsiones correspondientes al Mamoré y 22 al Uberlândia.

La cifra superó el récord anterior de 36 expulsiones, registrado en febrero de 2011 durante un encuentro entre Atlético Claypole y Victoriano Arenas, correspondiente a la quinta división del futbol argentino, donde todos los jugadores de ambos equipos terminaron expulsados.

Además de las sanciones deportivas, el árbitro denunció haber recibido amenazas por parte de integrantes de la directiva del Uberlândia, por lo que informó que presentó un reporte ante las autoridades. También se reportaron daños en el vestidor utilizado por el equipo visitante.

Tras la polémica, el Uberlândia anunció que no disputaría el partido de vuelta de la semifinal como una medida de deportividad, debido a que su rival no contaba con suficientes jugadores habilitados para completar el encuentro. De esta manera, el Mamoré avanzó a la final del torneo.

Aunque el episodio ya es considerado una nueva marca por la cantidad de expulsiones registradas, todavía está pendiente su reconocimiento oficial por parte del Guinness World Records.