
Maduro acusa a Bukele de ser un “capataz torturador” al servicio de EE. UU.
Caracas, 28 de julio de 2025. En el marco de las elecciones municipales venezolanas, el presidente Nicolás Maduro arremetió contra su homólogo salvadoreño Nayib Bukele, afirmando que actúa como un “capataz torturador” del gobierno de Estados Unidos, a quien describió como “esclavo del imperio norteamericano”.
Maduro vinculó directamente a Bukele con el reciente intercambio de prisioneros entre Caracas y Washington, que incluyó la liberación de 252 venezolanos detenidos en El Salvador y 10 ciudadanos estadounidenses presos en Venezuela. Según el mandatario, Bukele se enteró del acuerdo a través de medios estatales, lo que refleja su subordinación al interés externo.
La acusación llegó acompañada de fuertes críticas a otros líderes de América Latina como Javier Milei (Argentina) y Daniel Noboa (Ecuador), a quienes Maduro calificó de obedecer “órdenes que reciben desde EE. UU.” y actuar alineados con la agenda imperial.
Estos señalamientos se suman a una investigación abierta por la Fiscalía General de Venezuela contra Bukele y dos altos funcionarios salvadoreños, por presuntos casos de tortura y maltrato a migrantes venezolanos albergados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador.
El fiscal Tarek William Saab afirmó que más de 250 venezolanos deportados desde Estados Unidos denunciaron abuso sexual, golpes físicos, negación de atención médica y alimentos contaminados, testimonios que respaldan la investigación oficial.
Maduro reiteró que Venezuela mantiene una “política soberana” y rechazó que Bukele utilice a su país como vehículo político, asegurando que El Salvador rompe con cualquier autonomía frente a Washington.
Por su parte, Bukele no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones venezolanas hasta el momento. La retórica diplomática entre ambos gobiernos navega en tensiones crecientes por manejo migratorio y derechos humanos.
Estas declaraciones podrían profundizar la ya frágil relación diplomática entre Venezuela y El Salvador. Las acusaciones —que incluyen el término “capataz torturador”— encuadran un contexto donde las divisiones ideológicas emergen con fuerza dentro del escenario político latinoamericano.