
Desbandada en Costa Rica: renuncias masivas del gabinete antes de elecciones
San José, Costa Rica, 31 de julio de 2025. El presidente Rodrigo Chaves anunció que seis altos funcionarios de su gabinete, incluyendo al vicepresidente Stephan Brunner y al ministro de Finanzas Nogui Acosta, presentaron su renuncia en bloque el 30 de julio, justo antes del plazo límite para participar como candidatos en las elecciones generales de 2026.
También dejaron sus cargos la ministra de Planificación Marta Esquivel, la titular de Vivienda Ángela Mata y la secretaria de Asuntos de la Mujer Cindy Quesada, así como funcionarios al frente de instituciones autónomas clave.
Chaves señaló que estas renuncias responden al deseo de los ministros de impulsar un nuevo proyecto político desde el ámbito legislativo. Afirmó que no dimitirá y que continuará en la presidencia hasta el fin de su mandato, descartando su propia candidatura legislativa.
La estrategia oficial busca asegurar una mayoría legislativa para el Partido Pueblo Soberano (PPSD), movimiento político alineado con el mandatario que no permite reelección presidencial y depende del Congreso para impulsar su agenda de seguridad y reforma laboral.
Aunque aún no se confirmó si todos los salientes aparecerán en las boletas electorales, Chaves expresó admiración por su compromiso al buscar continuar sirviendo al país desde otros espacios políticos.
La dimisión masiva coincidió con el último día permitido por el Tribunal Supremo de Elecciones para que funcionarios públicos renuncien y participen como candidatos en el proceso electoral, una práctica recurrente en Centroamérica.
Analistas comentaron que esta ruptura permite al presidente renovar su gabinete sin perder impulso político, mientras retoma el control de la dirección de gobierno sin riesgo de vacantes ni transición abrupta.
El presidente enfatizó que, al mantener su liderazgo institucional, confía en lograr los cambios profundos que necesita el país a través de la nueva mayoría legislativa, reforzando la estabilidad institucional y continuidad en el proyecto del PPSD.
La reacción ciudadana fue mixta: algunos califican la maniobra como un movimiento político estratégico necesario, mientras otros advierten sobre riesgos de clientelismo y concentración de poder en un entorno electoral cercano.