
Reino Unido condiciona reconocimiento de Estado palestino a que Israel frene ofensiva
Nueva York / 30 de julio de 2025. El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció que el Reino Unido reconocerá formalmente al Estado de Palestina en septiembre de 2025 ante la Asamblea General de la ONU, salvo que Israel adopte medidas sustanciales para detener la ofensiva en Gaza. La decisión se encuadra en una postura diplomática que busca presionar a Israel a mejorar la situación humanitaria y encauzar un proceso de paz creíble.
Starmer detalló que el reconocimiento se condiciona a cuatro exigencias clave: un alto el fuego en Gaza, pleno acceso humanitario sin restricciones, el compromiso de no anexar territorios en Cisjordania y avanzar hacia una solución de dos Estados a largo plazo.
El anuncio británico sucede poco después de que Francia realizara una declaración paralela de reconocimiento condicionado, y refleja el creciente descontento internacional ante la crisis humanitaria en Gaza, donde se ha declarado un escenario de hambruna y se calcula que más de 60 000 palestinos han perdido la vida desde octubre de 2023.
Autoridades de Tel Aviv respondieron criticando la medida como una recompensa al terrorismo de Hamas, argumentando que dicha acción socava los esfuerzos de paz y fortalece posiciones extremas. Por su parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, calificó la propuesta como audaz y recibió con beneplácito el gesto diplomático.
Starmer subrayó que la decisión no busca ser un “recompensa” a ninguno de los bandos, sino una herramienta ejecutiva con impacto simbólico para catalizar acciones concretas, destacando además que el reconocimiento no depende del desarme de Hamas ni de su permanencia en el gobierno de Gaza.
Críticos de la medida advierten que condicionar un derecho enalienable como el de la existencia de un Estado a la conducta del ocupante podría interpretarse como una forma de chantaje diplomático y socavar la legitimidad histórica del reclamo palestino.
La situación en Gaza continúa empeorando, con evidencias de hambruna, crisis sanitaria y distribución caótica de ayuda que han sido descritas como un desastre humanitario de proporciones épicas por la ONU y organizaciones internacionales.
El Reino Unido y Francia esperan que su anuncio inspire un reconocimiento más amplio de Palestina, aunque la viabilidad real de una membresía plena en la ONU estaría limitada por el veto de miembros permanentes en el Consejo de Seguridad como Estados Unidos.
La declaración británica representa un cambio significativo en la diplomacia europea, colocando la responsabilidad sobre Israel para tomar medidas tangibles antes de que se concrete el reconocimiento, y consolidando la posición de Starmer como un actor clave en reactivar el impulso internacional hacia una solución de dos Estados.